Y se tu cumpleaños,
Dime que pueda saber de ti como siempre,
¿Te amo?
¿Me preguntas a mí?
Te escribo como si escuchases los tecleos,
Y te he canonizado,
Y te mantengo el altares mentales,
Y cada día es una oración nueva,
Moscas para comer, para dormir, para morir....

Hace unos días nos dieron los resultados de los exámenes que le hicieron a Fidel, estos fueron: Cáncer en la próstata. No le dio mucho tiempo de expectativa de vida.
Fidel es mi perro, apenas cumplirá tres años de vida, estaba en plena juventud al recibir tan cruel noticia.
Su nombre (que él decidió ponérselo) salió cuando tenía como tres meses conmigo, veíamos una película de Del Toro, y le gusto tanto, que al siguiente día me pidió que lo dejase entrar conmigo a la biblioteca. Ya dentro, lo perdí de vista hasta la hora en que ya nos íbamos, vi que cargaba dos libros, uno de “Comunismo moderno” y otro de “Cuba, el fidelismo”, de ahí nació la idea de su nombre, y que a mí parecer, le sentó de maravilla: Perro comunista.
Después de la noticia del médico, Fidel se ha puesto peor, ya no come, ya no salimos de juerga los fines de semana, ya no tiene ese ímpetu por olerle la cola a alguna perra.
Había un bar que frecuentábamos demasiado, el iba porque la dueña tenía una linda Fresh Pododle, que apenas y llegábamos y la mesera nos decía: ¿Lo de siempre?, mientras él le clavaba unas miradas indecentes a la perrita. Platicábamos un rato, un par de tragos y dos o tres horas después desaparecía. Al final siempre termine pagando yo. Al final, terminaba bebiéndome la botella solo. Siempre me llevaba a casa cuando ya no podía caminar por mi solo, me cargaba hasta el sillón, me tumbaba y ahí me dejaba, mientras que el, se dormía en el suelo cuidando que no me fuese a vomitar.
Hoy, Fidel ya no se levanta. De ser muy animoso, llego a ser solo un tape de pelos más. Lo veo desde silla de la cocina, veo como las moscas le rondan sin que al le importen.
-Fidel.
Fidel no viene.
-Fidel.
Fidel no intenta levantarse, solo me queda viendo, con unos ojos de: ¿Qué no ves que estoy jodido?
Fidel pasa horas acostado en marco de la puerta, viendo la gente pasar, yo me siento a su lado con dos vasos de whisky, me bebo el mío despacio, al mismo ritmo que él bebe el suyo. Sin pensar que hace menos de un mes, era el que me atendía.
Fidel hacia las llamadas para reunir gente los fines de semana, era grandes fiestas, puros perros.
Un día me presento a un Gran Danés que acababa de publicar su novela, solo me abstuve de decir: Todos los escritores son unos perros.
Fidel llamo un par de veces en la madrugada, necesitaba que lo sacara de la cárcel. Pasaba por él, pagaba la fianza (que en leyes de perros son baratas) y nos íbamos a desayunar mientras me platicaba la nueva aventura.
Un par de veces nos quedamos sin luz, el nunca trabajo, nunca le gusto, pero de alguna manera se las veía para invitarme en esas noches una botella de “güisqui”.
Dejo de fumar hace unas semanas, vomitaba demasiado, y en dos ocasiones fueron coágulos de sangre los que regurgitaba.
Hace dos días estaba en la cocina preparándome un café, cuando escuche un golpe seco que venía del baño, lo vi ahí tirado, sangre, sin pulso, sin gesto.
Fidel murió el lunes pasado. Este es mi primer fin de semana solo. Me fui a la licorería, compre la mejor botella de whisky (era su bebida preferida), llegue a la casa, y me senté el pórtico, me empine a beber. No termine de beber toda la botella y sentía que ya no podía más.
-Fidel, esto era mitad y mitad.
Mosca
Nota: Con dedicación a Jessica.
Nota II: Benja, deja de beber tanto.
***
Cuatro
Las tardes eran:
Comer juntos,
unas cuantas palabras de cómo nos fue en el día,
ver la televisión hasta las nueve,
ver a tu madre apoderarse de ella,
pelear porque tu hermano menor me desespera,
besarnos,
ir a la tienda por algo que nos mantenga la boca ocupada ó jugar a decir los diálogos de las películas por las repetidas veces que las veíamos,
coger antes de que me fuera,
pelear porque siempre me voy sin despedirme de tus padres,
y caminar hacia mi casa fumando un cigarro todo arrugado.
Que buenos cuatro años de mi vida,
porque ahora que lo recuerdo,
no recuerdo nada,
solo que era coger aquí,
allá,
atrás,
en la mesa,
en la cama de tus padres, de tu hermano, de tu abuela,
con el conejo viéndonos,
con tu hermano dormido a un lado,
con mis amigos esperándome,
a las tres de la tarde,
en la madrugada,
antes de levantarme,
con la pierna rota,
con thc hasta en los ojos,
solos.
Solo recuerdo que cogimos,
ricamente, productivamente,
gloriosamente, infartadamente,
de todo lo demás;
no recuerdo bien lo que hacíamos,
pero me gusta imaginarlo.
Mosca
Texto: Cuatro
Dedicado: A la mujer de los cuatro años, feliz embarazo.